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APRENDER A PONER LÍMITES

UN TEMA DE COACHING CORPORAL

Aprender a Poner Límites

Aprender a Poner Límites

APRENDER A PONER LÍMITES

EL ARTE DE LOS LÍMITES

Aprender a poner límites desde el punto de vista más humano, puede llegar a ser un arte. Me gusta comparar la situación de poner límites con el pedal del freno de un coche. Tienes que usarlo, porque te llevarás por delante cualquier cosa, pero no puedes frenar bruscamente porque puedes lastimarte a ti o a otros.

Pues con los límites sucede algo similar. Se deben colocar de forma prolija, equilibrada y gradual. De lo contrario cuando pongas límites podrás dañar tus relaciones. Y esta es la razón por la cual, a la mayoría de las personas les cuesta poner límites. El ejemplo más claro es la constante necesidad de la madre o padre que necesita aprender a poner límites a su hijo.

EL PROTAGONISTA DE LOS LÍMITES: EL ENOJO

Si poner límites es un arte, el artista es el enojo. Esta emoción es la protagonista principal y tal vez la única que puede ayudar a poner límites. Pero el problema es que el enojo, socialmente, tiene muy mala prensa, por lo cual… nadie lo quiere.

Cuando trabajo con un cliente ayudándole a poner límites, y surge la conversación sobre el enojo, descubro que enjuiciar al enojo como algo muy malo, y que lo asocian con quedarse solos. Y en conclusión, si alguien piensa así sobre el enojo, pues es coherente que no se enoje, y por ende, no pueda poner límites

EL PEDAL DEL FRENO Y EL ENOJO

Pero sucede que la mala prensa del enojo se debe a los enojos extremos, y no al enojo gradual. Por supuesto, que si estoy hablando con mi hijo y repentinamente me enojo, es probable que lo lastime, en términos emocionales.

Y básicamente esto sucede con tu jefe, tu empleado, tu pareja, tus amigos y cualquier persona con la que quieres tener un vínculo bonito.

¿Cómo se hace entonces para poner límites sin lastimar? Apretando el freno en su justa medida

COHERENCIA EMOCIÓN CUERPO Y LENGUAJE

Existe una relación entre nuestro lenguaje (lo que nos decimos o decimos a otros), la emoción desde donde hablamos, y el cuerpo que usamos cuando decimos eso. Esta relación se conoce como COHERENCIA emoción cuerpo lenguaje.

No puedo imaginar a alguien poniendo un límite firme mientras se ríe. Los padres lo sabemos bien. Si quieres poner límites a tus hijos, puedes hacerlo con una sonrisa, pero ¿qué tan efectivo podrá ser?

Es que los niños y adolescentes descifran muy bien el lenguaje no verbal, y la potencia de ese límite se lee como muy frágil. Y tal vez eso es lo que te está sucediendo.

Si quieres poner límites firmes, pero amistosos, debes presionar el freno con sutileza, y dejarlo pisado. Ya sabes, cuando conduces tu coche no presionas el freno una sola vez para frenar, así es un segundo y sueltas. No, lo dejas presionado un lapso de tiempo hasta que el coche finalmente se frente. Lo mismo sucede con los límites.

APRENDIENDO A PONER LÍMITES

Como coach he trabajado muchas veces el tema de poner límites. Y en varios contextos. Jefes que no saben poner límite a sus empleados. Y viceversa, también he tenido clientes que no pueden decir “NO” a su jefe.

En el contexto personal basta nombrar a aquel que se alejo de su amigo porque se aprovechaba de su bondad.

Y por ese lado viene la conversación, por el lado de creernos que diciendo a todo que sí nos aceptarán más. Estando siempre de buen humor, seremos más aceptados y nos querrán más.

No estoy diciendo que hay que andar por la vida presionando ese freno, pero hay algo importante que quiero decirte:

PODER DECIR QUE NO ES PARTE DE LA DIGNIDAD HUMANA

Si está en una relación en donde sientes que tu NO, no cuenta, estás perdiendo tu dignidad. El «NO» está es una declaración fundamental a la que todos debemos tener acceso.

Ahora bien, puede que tu leas esto, y te resuene mucho, y digas: “Estoy de acuerdo mañana voy a ponerle un límite a tal situación”. ¿Y mañana qué pasa? Vuelves a tu coherencia de siempre y no logras hacerlo.

EL CUERPO DEBE APRENDER

Y te explico donde radica el problema. Si bien todos nacemos con las emociones básicas, la expresión de éstas se aprende. Dependiendo de cómo fue tu crianza, será la relación que tengas con tus emociones.

Por ejemplo, una persona que nació en un hogar donde había violencia, tendrá una relación particular con su enojo. Probablemente puede que tengas acciones violentas (enojo en su máxima expresión) o no se enoje nunca, porque en algún momento de su vida, introyectó el mandato de “yo nunca voy a ser así”.

Hay otras situaciones en donde en el entorno familiar no se expresaba el afecto, y un niño criado en ese entorno, no ha aprendido a expresar su  dulzura, amor y afecto. Probablemente como adulto no sepa dar o recibir un abrazo.

En todos estos casos, hablamos de que el cuerpo no aprendió correctamente la expresión de la emoción. El término “correcto” lo uso para señalar el estándar social, lo que se espera de una persona que expresa sus emociones.

EJERCICIO PARA PONER LÍMITES

Retomando la idea de los límites, debemos enseñarle a este cuerpo que no sabe enojarse, a que se enoje de forma regulada (te acuerdas del pedal del freno)

Para eso, haremos unas enseñanzas corporales:

1-El cliente se para esperando al Coach

2-El Coach se aleja unos 3 o 4 metros y camina hacia el cliente

3-El cliente tiene que detener la caminata del coach antes de que éste lo lleve por delante.

En este sencillo ejercicio, tan básico como parece, vamos a empezar a descubrir las creencias del cliente. Por ejemplo, una de las cosas que suelen suceder, es que el cliente empuja al coach. ¿Qué puede significar que en vez de detenerlo, literalmente lo empuje?

Aquí preguntamos al cliente qué fue lo que hizo. Para ser breve en la explicación, en base a lo que suelen manifestar mis cliente o estudiantes e coaching, es rechazar antes de poner el límite.

Cuando les pido que conecten con lo que suelen hacer en la vida, me dicen cosas como “Cuando veo que alguien se está por sobrepasar, lo rechazo antes”. Es decir, lo que hacen es anticiparse. Es como si presionara el freno por las dudas, por si pasa algo. Y claro, esto no es muy efectivo, porque las demás personas no van a entender qué está pasando.

Continuar la práctica hasta que el cliente pueda detener al coach sutilmente y con firmeza desde el cuerpo.  Luego conversar sobre lo que se experimentó.

Este ejercicio para poner límites es muy efectivo, lleva tiempo y hay que saber detenerse y conversar, descubrir juicios subyacentes, y seguir practicando.

Ing. Axel Persello – Director de IAFI
Trainer en PNL (IANLP) – Coach Ontológico PCC (ICF)
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Agosto, 2019

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Resumen
El arte de saber poner límites - ¿Cómo aprenderlo?
Título
El arte de saber poner límites - ¿Cómo aprenderlo?
Descripción
Poner límites desde el punto de vista más humano, puede llegar a ser un arte. Me gusta comparar la situación de poner límites con el pedal del freno de un coche. Tienes que usarlo, porque te llevarás por delante cualquier cosa, pero no puedes frenar bruscamente porque puedes lastimarte a ti o a otros.
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